El contramarco de una puerta de cedro encontrado en una demolición gestó un espejo decorado con taracea de flores y un capitel tallado en delicado detalle. Las maderas eran de grosores desiguales por lo que hubo que adaptar las juntas que el artesano supo fusionar armoniosamente.
Taracea, técnica que consiste en realizar incrustaciones de distintas maderas dentro de una superficie de otra madera formando dibujos. En este caso se usó, pinotea, laurel y ébano.
Con los retazos que quedaron de ese contramarco se crearon estos marquitos ideales para espejos:











No hay comentarios:
Publicar un comentario